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· 4 min de lectura

El Link Instrument Trainer: cómo la “Caja Azul” enseñó a toda una generación a volar a ciegas

Un simulador que nunca se levantó del suelo y enseñó a más pilotos a volar entre nubes que cualquier avión.

El Link Instrument Trainer azul, la “Caja Azul” que enseñaba a los cadetes a volar guiándose únicamente por los instrumentos

Volar entre nubes no es cuestión de valor. Es una habilidad que se aprende: confiar en los instrumentos antes que en el propio oído interno, que nos engaña con toda seguridad y sin descanso. El Link Instrument Trainer se creó para enseñar esa habilidad en un lugar donde equivocarse no costaba nada.

La Caja Azul en la sala del museo

El simulador Link del museo —con cola roja, blanca y azul— ocupa su lugar entre los simuladores construidos a mano y los cazas suspendidos del techo. El cadete entraba, la cubierta bajaba y toda la información sobre su posición tenía que obtenerla del panel de instrumentos.

La mesa trazadora, abierta

A su lado, la mesa trazadora del Link se exhibe abierta para que pueda verse el mecanismo de conexiones de su interior: el sistema que trazaba sobre papel la trayectoria de vuelo del cadete mientras el instructor, sentado fuera, lo observaba pilotar. El trazo no permitía disimular una aproximación mal ejecutada.

El tambor rojo del simulador Link en primer plano, con la instalación AeroBall SimCab detrás
El tambor del simulador Link, con el AeroBall SimCab del museo detrás.

Por qué fue tan importante para el programa de Cadetes de Aviación

El programa de Cadetes de Aviación se basaba en la idea de que el trabajo en tierra precede al trabajo en el aire. Procedimientos de vuelo por instrumentos, navegación, meteorología: los cadetes lo estudiaban todo y luego lo practicaban en el simulador hasta dominarlo. Gracias a este entrenador, durante la guerra fue posible enseñar el vuelo por instrumentos a gran escala y conforme a un horario.

Su descendiente está en la misma sala

A pocos pasos se encuentra el AeroBall SimCab, el único ejemplar que queda en el mundo de un simulador construido originalmente a un costo de más de tres millones de dólares, y que los propios visitantes pueden pilotar. La misma idea, con sesenta años de diferencia tecnológica: dejar que alguien falle primero en tierra.

Ambos forman parte de la presentación de las 3:00 PM, una presentación al día, del April 1 al October 31; cerrado los domingos. Se requiere reservación.